David Daniels fue el encargado de estrenar esta producción de Orfeo ed Euridice firmada por Mark Morris en 2007 y que tuvo ya una primera reposición en 2009 con la mezzo Stephanie Blythe. En esta ocasión también fue Daniels el gran triunfador de la noche: su voz sonó potente durante toda la función llenando sin miedo el auditorio. Demostró controlar bien este rol y tipo de repertorio, como quedó patente en “Che farò senza Euridice”. Se esperaba el debut en la casa de Kate Royal y no defraudó, con una voz luminosa y agradable encarnó a una adecuada y bella Euridice. Lisette Oropesa estuvo fresca y divertida como Amor. El director Antony Walker, que también debutaba en el Met, estuvo adecuado y siempre conectado con lo que pasaba en escena.
La dirección escénica de Mark Morris es tan moderna como creativa. Consta de una estructura metálica semicircular de diferentes pisos en los que se sitúa el coro vestido de personajes históricos ya muertos. Se puede ver a María Antonieta, a Enrique VIII pero también a una especie de Evita Perón, a Handel y a una Tosca muy Callas. En todo momento hay presencia de danza ejecutada expresiva y dramáticamente por un grupo de bailarines vestidos con actual ropa sport: de color negro al principio por el luto de Euridice, blanco cuando la van a buscar y de múltiples colores cuando reina Amor, que en esta producción viste de una forma un tanto kitsch con polo rosa y calzado deportivo. Una exquisita producción que demuestra que lo moderno e innovador no está reñido con lo pensado y adecuado.
Antony Walker (dirección musical), Mark Morris (dirección de escena)
David Daniels (Orfeo), Kate Royal (Euridice), Lisette Oropesa (Amor)


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