sábado 1 de octubre de 2011

Netrebko es Bolena


El éxito a la opening night del Met ha vuelto después de dos aperturas de temporada un tanto deslucidas: el año pasado en el Das Rheingold de Lepage falló la maquinaria escénica y hace dos años la Tosca de Bondy fue un fiasco a nivel de crítica y público. La encargada de volver el brillo al Met no es otra que la siempre exitosa Anna Netrebko que encarnó a una Anna Bolena de gran fuerza y seguridad en una clásica pero impecable puesta en escena de David McVicar.

En la producción, todo giró alrededor de la diva del Met: entrada espectacular con aplauso incluido, exquisito vestuario de época creado por Jenny Taramani y tiempos pausados del director Marco Armilliato. La Netrebko no defraudó y ya en el “Non va sguardo”, de agudos eternos y pianissimi, se colocó en el centro de la función para reinar de principio a fin.  La soprano, que cumplió cuarenta años pocos días antes del estreno, se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, cambiando poco a poco de repertorio y abordando nuevos papeles. El de Bolena ya era un papel que debutó en Viena, que ha pulido en Nueva York y aunque algunos digan que su forma de cantar no es belcantista, no es precipitado decir que actualmente es la mejor intérprete que puede abordar el rol. Seguramente los que dicen esto son los mismos que llevan toda la vida diciendo lo mismo de Edita Gruberova. La Netrebko tiene un inigualable magnetismo en escena sumado a una gran voz y un enorme talento, en la Bolena su interpretación es total. No dudó ni un momento en abordar con poderío la escena final de locura e incluso se permitió sonreír de satisfacción entre el aria y la cabaletta.


Elina Garanca quien fue su Seymour en Viena y también lo tenía que ser en Nueva York anunció hace unos meses su no participación en la producción debido a su ya avanzado estado de gestación. La sustituyó Ekaterina Gubanova quien hizo un digno papel al lado de Netrebko, especialmente en la escena de la confrontación, sin embargo se echó de menos una mejor técnica belcantista como un mejor legato en el fraseo. Stephen Costello posee un bello timbre de esmaltada emisión y buen fraseo como quedó demostrado en “Vivi tu”, sin embargo en la cabaletta que sigue “Nel veder la tua constanza” demostró que debe acabar de pulir este exigente rol pues los agudos resultaron un tanto forzados. Ildar Abdrazakov es uno de los fijos en el Met e hizo gala, también como Enrico, de la solvencia al que tiene acostumbrado el público. Tamara Mumford fue un correcto Smenton al igual que el Rochefort de Keith Miller.

Marco Armilliato hizo una lectura poco cohesionada de la partitura com unos tempos demasiado al servicio de los cantantes, sin embargo fueron éstos los que permitieron a los artistas brillar. David McVicar recurrió una vez más a la pintura para esta regia, en este caso a Hans Holbein al que fue fiel en el vestuario de una forma casi fotográfica. Para la escenografía recurrió a un clasicismo estilizado muy acertado. Fue un éxito asegurado, que en tiempos de crisis es la mejor opción.





Marco Armilliato (dirección musical), David McVicar (dirección escénica)
Anna Netrebko (Anna Bolena), Ekaterina Gubanova (Giovanna Seymour), Stephen Costello (Percy), Ildar Abdrazakov (Enrico), Tamara Mumford (Smenton), Keith Miller (Rochefort). Fotos: Ken Howard / Metropolitan Opera House

2 comentaris:

Carlos dijo...

Gracias, Marc, por tu fantástica crítica de la función.

Marc Busquets dijo...

Gracias por leerme y por tu blog, Carlos!