El rosario de arias que es
Rodelinda –sólo tiene un dúo y un breve concertante al final de la ópera- fue el que en 1920 empezó en Alemania el
Händel revival que tuvo lugar durante
el siglo XX. Y es que la historia
de la reina de Milán y su supuestamente fallecido marido Bertarido posee unos
personajes y unas relaciones que si son tratados con detalle poseen una enorme
profundidad psicológica, algo poco frecuente en la ópera barroca. Esto, sumado
a la exquisita música compuesta por Händel, convierte la pieza en un verdadero
tesoro.
Los dos contratenores –la ópera fue escrita para los mismos cantantes
que Tamerlano- fueron los grandes triunfadores de la noche. Andreas Scholl
posee una voz de gran nitidez y redondez fruto de una trabajada técnica,
siempre sin dejar de transmitir un profundo sentimiento, como quedo demostrado
en su aria del primer acto “Dove sei amato bene” y en la del segundo “Con rauco
mormorio”. Iestyn Davies ya apuntó maneras hace dos temporadas en el Partenope
de la New York City Opera, en su debut en el Met estuvo a la altura de Scholl.
Con una voz muy interesante y
buena técnica, este joven cantante inglés apunta maneras, como mostró en su
exquisita aria “Fra tempeste funeste”.
Es la propia Renée Fleming la que
reconoce en una entrevista en el programa de mano que éste no es su repertorio
pero que le gusta “tomárselo como reto” y que precisamente en la coloratura es
donde tiene más dificultad pues no es una especialista en el repertorio. Algo
totalmente cierto pues si su presencia en escena fue inmejorable y su voz fue
siempre expresiva, especialmente en momentos como “Ritorna, o caro”, también hay
que decir que la forma en que abordó algunos pasajes de la partitura fue un
tanto libre. Algo que se le perdona pues es ella la única responsable de que se
creara esta producción en 2004 dando a conocer así esta ópera en el Met.
Muy
interesante el tenor Joseph Kaiser que con amplia voz y adecuado estilo,
ornamentó primorosamente los da capo. Stephanie Blythe demostró una vez más su
solvencia y buen hacer tanto si canta Wagner o Handel, encarnando así a una
Eduige vocalmente sólida y sin fisuras. El bajo barítono Shenyang completó
adecuadamente el cast.
Harry Bicket, acompañando con el clave en los
recitativos, hizo una lectura detalladísima y precisa sacando lo mejor de la
orquesta del Met. La producción de Stephen Wadsworth es de un bello realismo
cinematográfico que juega siempre a favor de la pieza. Al fin y al cabo, cuando
las puestas en escena de Händel suelen ser o minimalistas o pop, hacerlo de forma
realista resulta cuanto menos novedoso.
Renée Fleming (Rodelinda), Stephanie Blythe (Eudige), Andreas Scholl (Bertarido), Iestyn Davies (Unulfo), Joseph Kaiser (Grimoaldo), Shenyang (Garibaldo).



0 comentaris:
Publicar un comentario en la entrada